DE LA LUZ A LAS TINIEBLAS
¿Qué decir del australiano que marchó de Saxo Bank en busca del éxito personal? Poco que no se haya comentado ya en diversos corrillos ciclistas o conversaciones de bar pasadas de tono. De héroe a villano, Richie se ha convertido en un triste ejemplo del ciclismo que vivimos hoy en día.
Comencemos en 2012. Fue un año escaso de resultados para él, quizá debido a su fichaje por el equipo Sky, el equipo que más representa el ciclismo moderno, muy a su pesar. El cambio no fue fácil, y como mejor resultado solamente cabe mencionar la victoria en la clasificación general de la Volta ao Algarve. Un triunfo menor para un hombre que había ganado la maglia blanca del Giro de Italia en 2010 por delante de hombres como R.Kiserlovski, B.Mollema o S.Kruijswijk, y finalizando 7° en la clasificación general final.
Comencemos en 2012. Fue un año escaso de resultados para él, quizá debido a su fichaje por el equipo Sky, el equipo que más representa el ciclismo moderno, muy a su pesar. El cambio no fue fácil, y como mejor resultado solamente cabe mencionar la victoria en la clasificación general de la Volta ao Algarve. Un triunfo menor para un hombre que había ganado la maglia blanca del Giro de Italia en 2010 por delante de hombres como R.Kiserlovski, B.Mollema o S.Kruijswijk, y finalizando 7° en la clasificación general final.
Llegó 2013, y no sólo parecía que se había acostumbrado al cambio de equipo y que volvía a recuperar su nivel, si no que parecía haber alcanzado un estado de forma únicamente superado por su compañero de escuadra Chris Froome. 1° en París Nice, donde lideró el equipo anglosajón, 2° en Critérium Internacional por detrás de Froome y obviamente realizando labores de gregario, 2° en Euskal Herriko Itzulia tras N.Quintana, 8° en Romandia tras volver a trabajar para Froome - que fue el ganador final - y de nuevo 2° tras su jefe de filas en Dauphiné Libéré.
Todo hacía soñar al equipo Sky con repetir el doblete que ya habían logrado en el pasado Tour. Y las cosas no pudieron empezar mejor. Al finalizar la 8ª etapa de la ronda gala, la primera con final en alto, Froome se hacía con la victoria de etapa, 51" por delante del aussie, que a su vez le metía 17" a Valverde, tercer clasificado de la etapa. Todo era luz...
Pero el sueño sólo fue eso, un sueño. Y rápido empezó a convertirse en una pesadilla. Era la 9º etapa, y tan sólo un día después de haber ayudado a su líder a llevarse la primera etapa de montaña, y acabar en 2º posición, Porte finalizaba 60ª en la etapa y se dejaba la friolera de 18 minutos en la línea de meta. Adiós al podio y adiós a sufrir en la bicicleta. Una pájara, decían. Los días siguientes no dio tanta lástima sobre su bicicleta, lo que únicamente le valdría para maquillar su resultado hasta la 19ª posición. Muy, muy lejos de lo esperado. El año se había acabado para él. Poco más que sea reseñable, unos cuantos paseos y disfrutar del paisaje sobre su montura. Comenzaba su camino hacia las tinieblas.
Los ojos estaban centrados en la temporada siguiente, pero este 2014 se ha convertido en un año para olvidar. No sólo para el australiano, sino para todo el conjunto de Brailsford, incapaz de lograr una sola victoria de etapa en ninguna de las tres grandes vueltas. Pero olvidémonos del Sky, estamos aquí para hablar de Richie Porte (¿o es que todo está entrelazado?).
Comenzó el año con un tercer puesto en el campeonato nacional australiano, 4º en el Down Under y 2º en la Vuelta a Andalucía tras Alejandro Valverde. Parecía que volvía a ser el de 2013, pero nada más lejos de la realidad. Tras un extraño mal estomacal, abandonó la Tirreno Adriático - carrera a la que tampoco acudió el bueno de Froome, debido a una "lesión en la espalda" más extraña aún - para después no durar ni dos días en la Volta a Catalunya. Porte no se había recuperado de su dolor de tripita. Todo ello, aderezado apetitosamente con los valores anómalos detectados en el colombiano Sergio Henao. Definitivamente no corrían buenos tiempos para Sky, y a la escuadra inglesa le salían tantos plumeros como excusas tenía para taparlos. Demasiadas sospechas, aun así. Había que cerrar el grifo.
Incapaz de acabar una carrera - tampoco finalizó el Tour de Romandía - se cayó del nueve de un Giro que él mismo iba a liderar. Pobre Richie, le duele la tripa. El equipo decidió que la mejor opción para él sería repetir destino como gregario de Froome en el Tour, para ayudarle a revalidar el titulo de campeón de la Grande Boucle. Pero, tras sólo cinco días de carrera, el británico tenía que retirarse víctima de las caídas.
Comenzó el año con un tercer puesto en el campeonato nacional australiano, 4º en el Down Under y 2º en la Vuelta a Andalucía tras Alejandro Valverde. Parecía que volvía a ser el de 2013, pero nada más lejos de la realidad. Tras un extraño mal estomacal, abandonó la Tirreno Adriático - carrera a la que tampoco acudió el bueno de Froome, debido a una "lesión en la espalda" más extraña aún - para después no durar ni dos días en la Volta a Catalunya. Porte no se había recuperado de su dolor de tripita. Todo ello, aderezado apetitosamente con los valores anómalos detectados en el colombiano Sergio Henao. Definitivamente no corrían buenos tiempos para Sky, y a la escuadra inglesa le salían tantos plumeros como excusas tenía para taparlos. Demasiadas sospechas, aun así. Había que cerrar el grifo.
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| ¿Se han ido ya los de la UCI? |
Richie se convertía en el líder del equipo en una buena situación en la general. Brailsford se pavoneaba entonces de tener un equipo con calidad en el que Porte podía hacer perfectamente el papel del asmático. Parecía que eso le daba moral al australiano, e incluso conseguía estar con los mejores colocándose 2º en la clasificación, y disputando de lleno los puestos de podio. Pero fue entonces cuando nuestro querido Richie (¿recordáis la pájara del Tour'13?) decidió volver a montar la cestita en su bici. Dejar de sufrir, para disfrutar de los bellos paisajes que ofrecen las carreteras francesas en su paso por los Pirineos... Resultado: 23º en la clasificación general, a más de una hora del ganador, Vincenzo Nibali. Al menos llegó a París.
Un par de abandonos más (Vattenfall Cyclassics y GP Plouay) y hasta ahí 2014.
Un par de abandonos más (Vattenfall Cyclassics y GP Plouay) y hasta ahí 2014.
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| ...Cómo me pica la nariiiz...! |
¿A qué se ha debido el descenso en picado del rendimiento de aquel australiano que quería ser líder? Puede que los acontecimientos de primavera vividos en el Sky hayan tenido parte de la culpa, pero a buen seguro también la ha tenido el propio corredor. ¿Qué pasará con él en 2015? Poco o nada se puede intuir en este ciclismo moderno, en el que hoy estás arriba, y mañana de mierda hasta el cuello.
Y es que, amigos, ya lo sabéis, si os gusta la bici pero no sufrir, no lo dudéis, poned una cestita y no tiréis.








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